Andrea Rosas: la voz detrás de las fotografías

· Comienzos

Mi pasión por la fotografía comenzó cuando tenia 13 años. Durante mis viajes fuera del país, comencé a retratar fauna, flora y paisajes. Mi aspiración vino de mi padre y sus fotografías, de recordar el instante que estaba perpetuando en mis ojos y en mi lente en ese momento; cuando mi corazón comenzó a alinearse con mi ojo y así capturaba aquellas emociones que vivían en mí entonces. Luego fui aprendiendo técnicas cortas y a usar mi primera cámara fotográfica.

· Proyectos

Los proyectos fotográficos se relacionan con mis emociones. Algunos trato de relacionarlos con la psicología, la cual es mi carrera, y otros simplemente me hacen conectar conmigo misma. Por ejemplo, retraté la nostalgia y la soledad en la universidad ante la deserción estudiantil; retraté su espacio, su luz, pero su soledad ante la situación. 

El retratar a los iconos de Caracas. Estuve en la búsqueda de personajes que significaran algo para los caraqueños y su espacio, como el Saxofonista, el Chichero de la UCV, el Guarda-parques del Ávila. Y aún sigo llevándolo a cabo. 

Otro proyecto fue mi trabajo acerca del amor propio hacia el cabello rulo. Fue un trabajo muy inspirador, guardado de historia, raíces, de amor propio y aprendizajes personales, y siento que es uno de los trabajo más bonitos que he realizado, junto a grandes personas que me ayudaron a llevarlo a cabo. El trabajo está hecho con el fin de que las personas puedan visualizar la belleza de nuestras raíces afroamericanas, del cabello rulo como un tipo de cabello —no mal visto—. Mi frase principal de ese proyecto fue: el cabello rizado más allá de la estética: una muestra de identidad, fortaleza y amor propio. 

También trabajé sobre el autismo, que para mí ha sido el mejor proyecto que he hecho. Para ello, elaboré un trabajo documental acerca de la vida diaria de un niño con Espectro Autista. Día a día convivía con él, era testigo de sus altos y bajos, su familia, su espontaneidad, su manera de ver el mundo —que es diferente a la de los demás—. Fue un trabajo que me hizo crecer en mis carreras y como persona, llenándome de amor, inspiración y de empatía. Por último, los demás proyectos son trabajos documentales con personas o lugares que veo interesantes. Me detengo a pensar «vale la pena contar esta historia» y busco la manera de contarla, así me tome mucho tiempo. Busco personas, lugares que me llenen de inspiración y me hagan querer contar su historia al mundo, de una forma en que podamos conectarnos con el otro desde el corazón.

© Andrea Rosas

En tu galería predominan los retratos: ¿es esta la fotografía que más te gusta realizar?

Sí, mi amor por los retratos empezó durante mis niveles aprobados por RMTF. 

Los retratos empezaron a trascender en mí, sobre todo al ver la relación con el ser humano de un modo más estrecho; al verlo de una manera introspectiva de retratarlo acorde al momento en el que se encuentra. Poder hablar con el retratado hasta llegar a su emoción, sus dolores, su energía, sus pasiones, sus nostalgias. El ser humano es fascinante, en todas sus partes, y es maravilloso poder conectar ambas cosas al momento del retrato. Más allá de un disparo o una composición, es un sentimiento que trasciende, enseña y reflexiona un sinfín de emociones. 

Adicional a eso, mi pasión también es el documentalismo; el contar una historia a través de imágenes; el revivir el momento y enfatizar, crear empatía y, sobre todo, conocer desde la mirada subjetiva el contexto de una imagen.

© Andrea Rosas

¿Cuál ha sido tu proyecto o tu fotografía individual preferida hasta el momento?

Mi proyecto favorito hasta el momento, y del que estoy orgullosa, es mi trabajo documental sobre el autismo. Fue uno de los trabajos que más me ha llenado de inspiración en mi carrera fotográfica y en mi carrera de psicología (estudio psicología mención educativa, la cual gracias a este proyecto decidí elegir). 

El proyecto me ayudó a conocer desde adentro la vida de alguien, en todos sus aspectos, en consecuencia retratándolos en todo momento, desde lo íntimo a lo cotidiano, a lo que a veces no mostramos como aquellos momentos difíciles, emocionalmente, o aquellos momentos donde por lo general la cámara no se levanta. 

Aprendí a familiarizarme con lo que estaba retratando, a observar y a pensar en la fotografía antes de hacer el disparo. Aprendí que el amor es sumamente incondicional para aquel que ama sinceramente. Aprendí que hay muchas maneras de amar, de tolerar, de conocer y de aprender. Y que a veces se debe ver la realidad desde todos los puntos de vista, sobre todo en las redes sociales, en donde a veces solo mostramos aquello que es bonito. Realmente es el trabajo que más cariño le tengo, y no hubiese sido posible sin la ayuda, la corrección y el conocimiento de mi maestro de documentalismo en RMTF Ernesto Constante.

© Andrea Rosas

· Doctor Yaso

Mi experiencia trabajando con Doctor Yaso también ha sido muy enriquecedora, llena de experiencias que lo dejan a uno un poco emotivo. Pero sobre todo ha sido inspirador, ya que puedes conocer a muchas personas que desean ayudar a otros, así sea con el simple hecho de hacer reír, y es muy valioso. A pesar de esto, fue un reto. Sobre todo por conocer sitios nuevos y diferentes realidades, donde sin ayuda de ellos jamás hubiese ido sola —jajaja— y en verdad el tema más relevante es conocer las distintas realidades del venezolano. 

La vida en los hospitales es dura, pero al momento en que Doctor Yaso atraviesa la puerta es como si se llenaran los pasillos de sus colores, sus sonidos, sus risas y sus brillos, y eso se lograba captar en la mirada de los niños. Eso fue lo más bonito que pude llegar a retratar, su ilusión, su esperanza, su dulzura y sus asombros.

© Andrea Rosas

Por último, cuéntanos un poco sobre tus influencias, ya sean fotógrafos o artistas en general

Mis influencias más notables pueden variar entre algunos fotógrafos de la agencia Magnum, y algunos fotógrafos locales o internacionales muy talentosos e inspiradores, al igual que muchos de mis profesores de RMTF. Por ejemplo: sigo mucho el trabajo de Platón Antoniu sus retratos y su manera de abordarlos, al igual que Irving Penn y Richard Avedon, Nelson Garrido, Dorothea Lange y Patrick Zachman. Profesores como Roberto Mata, Mauricio López, Ernesto Costante, Iñaki Zugasti y Leo Álvarez. Entre muchos otros que me han servido como inspiración y fuentes de aprendizaje.

Andrea Rosas

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