Club Leones: Las voces de una generación que necesita ser escuchada

En el verano del año 2019, Albert tenía la intención de crear algo. Para aprovechar el tiempo, había estado trabajando durante las vacaciones escolares con su madre en una empresa farmacéutica. Marcos Soto, un amigo de ella y quien había sido contratado también junto a Albert, fue el primero en comentarle sobre el Club de Leones.

Albert tiene quince años y estudia en el colegio San Agustín El Marqués. Es de complexión delgada y de mirada aguda. Cuando se expresa, lo hace de forma clara y articulada, apropiada para el título que desempeña hoy en día como presidente del Club Leones, el primer club colegial de esta rama en Caracas.

Marcos Soto, al igual que la madre de Albert, estudió en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) y forma parte hoy en día del Club Leones de esta institución. “Marcos siempre me ayudó”, dice Albert en la entrevista concedida a Esta vida nuestra, “me guiaba y me indicaba a quién debía preguntar una cosa o la otra”. A parte de Marcos, la madre de Albert fue una de las primeras personas que lo alentó a formar parte de los Leones.

Antes del Club de San Agustín, Albert había intentado hacer del SAIMUN (Modelo de Naciones Unidas) de ese colegio una fundanción. Pero poco tiempo después se encontró con dificultades de organización y otras complicaciones. “Buscamos personas”, dice Albert, “representamos lo que buscábamos hacer. Pero al final no se pudo”.

La experiencia fallida, sin embargo, aunque pudo en cierta medida desmotivar las aspiraciones de Albert, no lo detuvo de continuar intentando. Marcos jugó un papel crucial en esto, invitándole en una ocasión a que asistiera a un taller del Club Leones Universitario de la UCAB.

Fachada externa del Colegio San Agustín El Marqués / Esta vida nuestra - 2020

Primer contacto con el mundo Leones

Se trataba de un taller de liderazgo que tendría lugar en casa de Daniel Santangelo. Ingeniero Civil egresado de la UCAB, Daniel asume actualmente el cargo de presidente del Club de Leones de esta universidad y, valga la casualidad, es también ex alumno del colegio San Agustín El Marqués.

Albert describe la experiencia inicial en el taller como extraña. El único muchacho de quince años, rodeado de universitarios a los que no conocía, a excepción de Marcos. Pero poco a poco, Albert fue escuchando las charlas y obteniendo información, y quedó fascinado.

“Me encantó”, dice él, “me gustó un montón la idea y me dije: ¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no intentar llevar esta idea, que tiene ya tantos años, al colegio?”. Albert le preguntó entonces a Marcos cuáles eran los pasos a seguir para iniciar un nuevo club. El primero en su especie en Caracas, en donde, para ese momento, solo existían a nivel universitario.

Marcos, a su vez, habló de la idea con Daniel, quien enseguida mostró mucho interés en esta, en especial por haber estudiado durante tantos años en el mismo colegio que Albert. Entre Marcos, Daniel y Andrea, quien pertenece también a la directiva de los Leones de la UCAB, acordaron en un elemento principal: Albert necesitaba conseguir gente. Al menos diez personas dentro del mismo colegio.

Inscripciones abiertas

Albert sabía que debía involucrar a compañeros que estuvieran verdaderamente motivados y en la capacidad de pertenecer al nuevo Club.

“Al principio”, dice Albert, “una amiga, que ya no está en el país, sugirió a Samuel (hoy en día Presidente de Membresía). Luego se pensó en otros nombres: Daniela (Manejo de Redes), Ander (Secretario), Lucy (Asesora de Liderazgo) y la lista continúa”.

No todos los integrantes de la actual directiva estuvieron convencidos de inmediato con la idea. Algunos no sabían exactamente lo que pretendía ser el Club; otros no estaban seguros de que quisieran añadir una actividad extracadémica a su cronograma. Solo el transcurso del tiempo, así como la asistencia a las primeras actividades en las que participaron, establecería una verdadera motivación.

Actividad de los diversos clubes, entre los cuales los Leones del San Agustín El Marqués, en el estado Vargas, al norte del país.

Primeros pasos

“No es fácil empezar algo desde cero”, dice Lucy. El Club de Leones del colegio San Agustín, como cualquier otro proyecto novedoso, tuvo que ganarse un lugar y el respeto de las organizaciones similares.

En esto, el Club de Leones de la UCAB, presidido por Daniel Santangelo, ayudó en gran medida. Club padrino de los Leones del San Agustín El Marqués, la directiva de Daniel guió los pasos que Albert y su nuevo equipo debían seguir.

El primer evento al que asistieron oficialmente fue el 21 de agosto del pasado año, organizado anualmente por el Club de Leones General Páez y acompañados por los Leones de la UCAB y clubes del distrito E-3, entre otros. Utilizando guantes y bolsas amarillas de reciclaje cedidas por EPA, los integrantes de los distintos clubes dedicaron el día a limpiar de deshechos la Playa Anare, ubicada en Naiguatá, estado Vargas.

Después de esa, le siguieron otras actividades como jornadas de salud en Vista Alegre, conferencias de liderazgo juvenil en los Altos Mirandinos, asistencia en ancianatos de La Castellana, caminatas de concientización en el Parque del Este y actividades de donaciones de ropa en el colegio Don Bosco de Altamira.

Momentos que los han marcado

Cuenta Samuel que la actividad en los ancianatos ha sido una de las que más le han motivado hasta el momento. “El hecho de ayudar a esos ancianos”, dice él, “de al menos estar y hablar con ellos, cuyos familiares no los visitan o están fuera del país, y que te digan que te pareces a su nieto o su sobrino… La satisfacción es increíble”.

Ander, por otro lado, evoca los eventos grupales como oportunidades para afianzar las relaciones dentro del Club. “La unión es muy importante”, dice Ander. “Para que el grupo funcione, antes que nada, debemos ser amigos”.

Son opiniones que Albert, Lucy y Daniela comparten por igual. Mientras que muchos de los integrantes del Club Leones ya se conocían y compartían dentro del colegio, este proyecto que tienen en conjunto les ha permitido estrechar sus relaciones fuera del ámbito académico, y por lo que ellos consideran un bien mayor.

Fachada externa del Colegio San Agustín El Marqués / Esta vida nuestra - 2020

Presencia interna en el colegio

A pesar de que el Club LEO tiene cinco objetivos principales (mitigar el hambre, medio ambiente, ayudar a niños con cáncer, visión y combatir la diábetes), los Leones del San Agustín El Marqués no se detienen ahí.

En el mismo colegio han conseguido que una empresa instale contenedores de reciclaje, pues el equipo considera que el cuidado del medio ambiente es uno de los puntos más críticos de nuestros tiempos. Sucesos como los incendios en California y en Australia y las inundaciones en Venecia, los respaldan ampliamente.

Por otro lado, desde el año pasado el grupo ha comenzado campañas de concientización dentro del colegio. Encuentran el tiempo para pasar por los diversos salones, tanto en primaria como en bachillerato, y dar breves charlas sobre el Club, sus objetivos y la importancia del cumplimiento de estos.

Varios de los integrantes afirman a Esta vida nuestra que la recepción ha sido muy positiva en primaria, que está en un edificio separado al de bachillerato. Tanto los profesores como los alumnos se han mostrado interesados sobre el tema y desean ayudar en la medida de lo posible.

En bachillerato, sin embargo, la tarea no siempre es tan sencilla. “A muchos no les importa”, dice Albert, “aunque sea algo por el bien de todos”. Los integrantes del grupo son a veces recibidos por burlas y desinterés. “Hay una gran parte que reacciona de esa forma”, dice Ander, “mientras que hay otros, un poco más callados, que se ven interesados y quieren colaborar”.