Fake news: la desinformación a la carta

CARACAS, Venezuela. — Durante septiembre del año pasado, circuló en las redes un video corto aficionado con el título: “Atraco a mano armada a plena luz del día en la Cota Mil, a la altura de San Bernardino”. En el video se ve un embotellamiento y, efectivamente, a un sujeto empuñando una pistola a un costado de la ventanilla de un vehículo blanco. Desde esta perspectiva, se puede suponer que quien grabó el hecho fue el conductor del vehículo de atrás.

Lo primero que llama la atención no es el arma ni el sujeto, sino el vehículo. Es un Hyundai blanco, de modelo reciente, que jamás se ha visto en Venezuela. No es, ni ha sido comercializado en el país. Pero por muy improbable que sea, cabe la posibilidad de que precisamente ese vehículo al que están asaltando, lo hayan importado al país de manera excepcional.

Lo segundo que genera sospechas es el ambiente que rodea la escena. A unos cien metros, un elevado que parece conectar con la Cota Mil; antes del elevado, una estructura grande de ladrillos rojizos. Junto al hombre con la pistola, un sendero de árboles raquíticos que se extiende a lo largo del bordillo, junto a la protección de concreto. Y si se observa con atención, en donde se encuentran el elevado y la supuesta Cota Mil, hay dos semáforos amarillos. Quien haya transitado alguna vez por esta autopista a nivel de San Bernardino, tendrá las mismas sospechas que uno cuando ve el video.

Poco tiempo después de compartido el video, este fue retuiteado por Dolar Today, una cuenta con más de tres millones de seguidores y verificada por Twitter. Aunque la página solía dedicarse exclusivamente a las tasas de cambio entre dólares, euros y bolívares, hoy en día hace también de centro noticiero digital.

A la semana y media de haberse vuelto viral el video, un par de usuarios reconocieron que se trataba en realidad de un hecho ocurrido en Brasil, y no en Venezuela. Algunos portales digitales prosiguieron entonces a encontrar y compartir el verdadero video, emitido por noticieros brasileros, en donde se explica que sucedió en las cercanías de un mercado de Sao Paulo.

El video ya había sido compartido, sin embargo, cientos de miles de veces. Retuiteado hasta el cansancio. Dolar Today lo mantiene todavía activo en su portal de Twitter, a pesar de los comentarios que denuncian la inexactitud de la información. Ninguna corroboración ha sido efectuada. Hasta el día de hoy, es probable que haya una considerable mayoría de personas que cree que el video es verídico, pues la aclaratoria no llamó tanto la atención como el video inicial.

#FakeNews

Las noticias falsas o pseudo-noticias se refieren hoy al hecho de desinformar a las masas por medio de plataformas de gran alcance, en donde cualquier tipo de contenido puede convertirse en viral y ser compartido con millones de personas en cuestión de minutos.

La decadencia de la prensa tradicional y la imprenta ha contribuido en gran medida a este fenómeno. Uno de los elementos característicos de las pseudo-noticias consiste en alterar o añadir detalles falsos a publicaciones ya emitidas por la prensa. Aunque se han visto casos, también, en que resultan ser completamente inventadas.

El término fake news se popularizó en los Estados Unidos, cuando fue utilizado en repetidas ocasiones por el entonces candidato Donald Trump, para referirse hacia la prensa que lo criticaba, como el New York Times y el Washington Post, entre otros. Resulta entonces curioso que la prensa partidista de Trump, Fox News, sea hoy en día uno de los principales productores de pseudo-noticias, célebres por su temeraria alteración de titulares y omisión de detalles y sucesos enteros.

En el caso de Venezuela, una importante cantidad de usuarios ha dejado de confiar en los medios de prensa tradicionales, y se ha refugiado en la facilidad de alcance y economía de los medios digitales gratuitos. Muchos de estos, sin embargo, se han ramificado, y los usuarios que antes seguían en Twitter a El Nacional, ahora siguen también a veinte o treinta usuarios más que se promocionan a sí mismos como fuente alterna de noticias.

Estos usuarios van desde periodistas respetables, hasta personas sin ningún tipo de acreditación periodística o relación con los medios. En plataformas como Twitter, Facebook e Instagram, cualquier persona puede anunciar una noticia falsa como verdadera, sin esperar otra consecuencia más que comentarios negativos —que puede, a su vez, eliminar en ciertos casos.

El arte del engaño

Gracias a la era tecnológica, nunca habíamos estado tan informados y desinformados al mismo tiempo. Recientemente, en medio de la tensión Estados Unidos-Irán, MSNBC una cadena de televisión estadounidense, se apresuró en afirmar que el ataque iraní a las bases militares americanas había dejado un saldo de treinta soldados muertos.

La información fue posteriormente desmentida, y MSNBC alegó que era aquella la información que manejaban en ese momento las cadenas de televisión iraníes.

En Venezuela, las pseudo-noticias hacen titulares a diario. Incluso los periodistas con cierta reputación, quienes buscan ser siempre los primeros en dar la noticia, caen a veces en estas prácticas.

Hasta hace poco, el periodista Darvinson Rojas confirmó en una noticia el arrollamiento de un anciano en La Candelaria, en Caracas, conocido como el “viejito del ula-ula”. La noticia se hizo tendencia en Twitter por más de una hora, hasta que fuentes oficiales desmintieron los datos del periodista, anexando la cédula de identidad de la persona que realmente había sido arrollada.

Como justificación, Rojas aludió que las personas en el lugar habían confirmado que se trataba del anciano conocido por muchos caraqueños. Como periodista, sin embargo, debió saber que una confirmación de —aparentes— testigos visuales no es suficiente para hacer tal afirmación, y que se tiene que consultar primero con fuentes oficiales antes de publicar una noticia como esta.

Pero en el periodismo, hoy más que nunca, el tiempo es dinero. El primero que comparte la noticia es quien recibe la fama y los seguidores, por inexactas que sean las informaciones. Intocables por posibles consecuencias legales y sin integridad periodística, son numerosos los que han encontrado un negocio en las pseudo-noticias.

 

Buscar la luz en medio de la tormenta

Esta vida nuestra no es un portal de noticias por dos motivos: el primero, no se dedica de lleno al periodismo, aunque su contenido toque algunas de sus ramas; el segundo, no ve la necesidad de otro portal más, a parte de los incontables ya existentes. “Sería como arrojar un grano de arena en medio de una playa”, dice uno de los editores.

Nuestro equipo editorial recomienda a cualquier persona que busque informarse de la actualidad de hoy en día, sin importar su país de residencia:

  • Leer cada noticia con una pizca de sal. Por respetado que se considere —o no— el portal o la plataforma, se debe tener en cuenta que muchos noticieros se parcializan por un lado político o por el otro. La redacción de muchos artículos que leemos a diario se ven parcializados por la visión política del autor o del ente para el que trabaja.
  • Por ello, recomendamos buscar medios imparciales e independientes. Solo de esta forma puede existir un verdadero periodismo.
  • No compartir una noticia sin haberla antes leído y analizado.
  • Entender que las redes sociales no son medios de prensa, sino meros conductos, en donde cualquiera puede publicar, sea cual sea su motivación.
  • El número de seguidores no equivale a confianza ni respeto. Portales que se dedican casi por completo a las pseudo-noticias y los tabloides cuentan hoy en día con millones de seguidores.
  • Comprender que el término «extraoficial» se utiliza actualmente en demasía. Una noticia no es noticia hasta que ha sido confirmada por fuentes oficiales.
  • Saber que las fuentes gubernamentales son célebres por el encubrimiento y la alteración, sobre todo en países en donde no existe la libertad de prensa.