Nelson y las galletas en llamas

CARACAS, Venezuela. — “Hace ya algunos años trabajé un tiempo en Galletas Puig. La compañía de galletas más célebre de Venezuela. Recuerdo que lo primero que me impresionó cuando comencé a trabajar allí fue la cantidad de manteca que había. Estaba en todos lados, en la masa de las galletas, por supuesto, pero también en el suelo, en los motores de las máquinas, en las escaleras. La gente se resbalaba bajando hacia el sótano.

Un día presenté la queja. Era un problema de sanidad y de seguridad, o al menos así lo veía yo en ese momento. Los supervisores hicieron la vista gorda y me mandaron de vacaciones para que no continuara fastidiando.

A los pocos días, la fábrica explotó. El edificio en llamas, humo por todos lados. Ahora, yo no sé si fue por la manteca. No tengo el dato exacto. Pero tuvo que ser por eso. Estaba por todos lados. ¿Sabes qué me dijeron? Que me fuera. Me estaban dando una indemnización que correspondía a dos años de trabajo, no a uno solo como era mi caso. Para que me callara, me imagino.”